Hace una semana era la cuarta urna, ahora es la denuncia por corrucpión en Hondutel que salpica al presidente Zelaya. A ese ritmo, con un tema político distrayendo la atención de los hondureños cada semana, va a ser muy difícil alcanzar un plan económico a corto plazo.

Pasó la Semana Santa y al parecer no hubo mucha reflexión al respecto. No hay Presupuesto General de la República, no hay Plan Anticrisis y mucho menos acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Eso quedará para después para dentro de 15 o 20 días según lo han dicho las autoridades del país.  

Pero lo cierto es que la situación no parece plantearse mejor porque al final de la semana el tema será la Cumbre de las Américas y la Cumbre del Alba. Y una vez más la economía, especialmente la hondureña pasará a segundo plano. La participación confirmada de Zelaya a la cumbre de Venezuela y los discursos del presidente Chávez -contra el capitalismo, contra Estados Unidos y contra todo lo que se le ocurra- harán que la la Cumbre de las Américas y las asambleas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial -que iniciarán el lunes 20 en Washington y en las que podría decidirse acuerdos o apoyo para Honduras-pasen a segundo plano.

Y tras esos eventos, el panorama se pinta de problemas: la idea del pago de un decimoquinto mes de salario; nuevamente -como ya es costumbre en este Gobierno- enfrentará a empresarios y los sectores gubermentales.

Bueno, afortunadamente las economías de las grandes potencias empiezan a dar luces de mejoría, los líderes empiezan a reconocer que la situación está pasando y los economistas estiman que en septiembre la crisis será historia. Ojalá esa mejoría llegue pronto para que se reactive la industria, se genere empleo y todo vuelva a estar como antes de la crisis inmobiliaria y el deplome general. Ojalá el beneficio internacional ocurra porque el segundo semestre de este año traerá más y más política al país: elecciones con un fuerte rumor de continuismo por parte del presidente Zelaya.

Así, a este ritmo, ya se han ido cuatro meses del 2009 y se pueden ir los otros ocho. Honduras no tira para donde debe, los hechos del Gobierno no ayudan en nada a empleados o empresarios y lejos de abrir el diálogo, la política sigue siendo la bomba de humo que lo desdibuja todo, especialmente las buenas decisiones económicas.

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