Hoy, una compañera de trabajo me preguntó si ser un editor de economía me había servido en algo para mi vida. Inmediatamente, sonreí y le dije que sí. Ella me contestó: ¡Espero que no haya sido para ser tacaño!

 ”No hay pisto para ser tacaño”, le contesté. Entonces ella, Lilian, sonrió y se fue a su computadora a seguir trabajando. Yo también sonreí y seguí con mis labores, pero me quedé pensando en la pregunta.

La verdad, estar en contacto con la economía me ha hecho darme cuenta de lo tonto que somos algunos jóvenes que vemos esta materia tan necesaria como algo “enredado, lleno de palabras extrañas, cifras enormes y exclusivo del gobierno, de los millonarios, de las bolsas mundiales o de los medios de comunicación especializados”.

Por eso, en mi caso, me di cuenta tarde de la importancia de manejar bien la tarjeta de crédito, de planificar mis gastos quincenales, de pagar a tiempo y no el mínimo, de no endeudarme, de no ser excesivo sino inteligente en las compras, de no tener una visión a corto plazo, y de otros temas más en los que un mortal cualquiera cae sin ni siquiera pensar que son la forma más simple de economía. 

Hoy, en medio de los anuncios de momentos difíciles, la importancia de estas cosas para CUIDAR MI BOLSILLO, MI DINERO, recobran el doble de importancia. 

Afortunadamente un empleo estable en estos últimos siete años -y espero que por mucho tiempo más- me ha ayudado a ir saliendo de mis errores pasados, y trabajar en mi puesto me ha hecho entender como deben funcionar mis finanzas, las de las familias hondureñas, las de los empresarios y las del Gobierno. Obviamente ese entendimiento se debe a la ayuda de empresarios, economistas, funcionarios y profesores que han dado la luz a este cerebro con su conocimeinto y experiencia. Claro, en apenas dos años no puedo entenderlo todo, pero hay avance. 

Además de esa mano, la crisis económica actual es una completa escuela y una invitación para que todos aprendamos economía-porque esta materia está en todo lado y nos incumbe a todos-. La última crisis mundial fue la de los años 30, hace casi 80 años. La verdad no quiero esperar la próxima crisis para meterme en la piscina y aprender.

La invitación va hacia los jóvenes especialmente, porque somos los que más raro y enredado vemos la economía pero somos los que más fácilmente podemos poner en práctica algo que mi madre me dijo y que me gustaría compartir… “aproveche que tiene un trabajo y su juventud para hacer su futuro. Ponga a producir la platica ahora que puede, en vez de gastarla en tonterías”. ¡Muy cierto! 

Ahora le puedo responder mejor a Lilian. “Creo que mi madre fue mi primera profesora de economía -después estuvo Diego, mi profesor de contabilidad en el colegio-, pero yo hasta ahora les entendí el mensaje… Tranquila, no es tarde y tampoco para el que lee y se anima con este artículo a aprender de economía. Yo por ahora, ya puedo empezar a pensar en un negocio propio o en realizar inversiones, pero esta vez sin arriesgar mi bolsillo y mi futuro a corto plazo.