Color Primario

Discusión, Café y Análisis

El vacío tras la OEA

Jueves
Jun 4,2009

blogLa tan esperada cumbre de la OEA en San Pedro Sula fue como las líneas que se pintaron en las calles sampedranas cercanas a hoteles y sedes de las reuniones oficiales: PURA PANTALLA. Suena feo pero ese es el color que deja el evento.

Se ve como pantalla porque el único resultado -la derogación del veto a la participación de Cuba en el organismo- dista mucho del tema central: la violencia que se come a Latinoamérica y ni siquiera interesa al mismo Gobierno cubano.

Se ve como pantalla porque lo de Cuba no le deja mucho a Honduras, excepto los puntos que Mel y Paty se ganaron ante Fidel y Hugo por haberle “doblado” el brazo a Estados Unidos y al resto de América; y que tal vez se justifiquen con tratados de libre comercio con la isla que poco o nada nos puede beneficiar. Honduras también produce azúcar y tabaco.

Y viéndolo bien, creo que esa resolución no le deja mucho a América, excepto la muestra clara del divisionismo existente -entre izquierda y derecha- y la preocupación del ¿y ahora qué sigue con Fidel? que sigue siendo el cascarrabias de siempre, que sigue diciendo que no regresa la OEA, y que sigue mandando a volar a todos, a pesar que LOS CUBANOS siguen viviendo las difíciles condiciones de siempre. Cuba ”el gran tema” fue PURA PANTALLA.  

Y el análisis hacia adentro es muchos más preocupante. Mel y Paty, sordos ante las críticas y los problemas de los hondureños: la violencia gana terreno en la misma proporción que el desempleo ocasionado por la crisis y ambos aumenta ese sentimiento de desesperanza nacido del permanecer en un barco sin rumbo por la lucha entre la Presidencia, el Congreso y el Poder Judicial. La casa se cae -ni siquiera hay presupuesto- y ellos felices entre cocteles, sonrisas y coqueteos innecesarios y colegiales que siguen demostrando que aquí gobiernan inexpertos que nos alejan de una política de alto nivel.

Bueno, ni siquiera pudieron manejar el evento: Paty fue un desastre… ¿Y qué tal el lujo? Vino Hillary a tomarse fotos con todos, pero no dijo ni pío…¿o será que no la dejaron? Extraño es que el presidente Correa habló, Ortega también, Mel hasta por los codos y hasta de la cuarta urna o consulta popular -prohibida legalmente y que no le importa a nadie en el extranjero y que a los de adentro nos tiene hasta la coronilla-.  Los de izquierda hablaron ¡pero la Secretaria de Estado de Estados Unidos no! Bueno, lo hizo en privado y en privado se quedó. La señora Clinton vino a sesión de fotos con los periodistas internacionales, pero hasta ahí… y creo que no fue porque ella quisiera, sino porque la cumbre tuvo el marcado rojo de la izquierda -por los invitados, por la situación interna, por el tema prinicipal y por la influencia de Hugo y Fidel-.  Ojalá no sea alucinación mía, pero el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, se veía incómodo desde la tarde del martes y no precisamente por el calor.

Bueno… y tras los bombos y platillos, ahora volvemos a la realidad sintiendo que la manos siguen vacías tras el maquillaje que se hizo para atender a la OEA -que no tiene la culpa de la inexperiencia y la situación interna de una Honduras que se alista a afrontar otro temblor y no precisamente de tierra sino por el  movimiento político y social  avivado por los grandes que quieren ser Bolívares, Morazánes o San Martínes; esos a los que les aflora una sonrisa con lo de Cuba -no piensen en Paty- o se les hincha el pecho -no piensen en Mel- por el favorazo desagradecido por Fidel; pero que viéndolo bien no han dado el ancho para hacer a Honduras más grande lo que es, a pesar del reprochado manejo que le dan.   

Y para confirmar que todo es pantalla y que esta crítica no es sólo porque sí,  apuesto a que esta noche no habrá la cantidad de policías y militares en las calles que se vio en los últimos días. La pompa pasó y ahora las líneas en las calles se empiezan a decolorar.  Bueno… habrá que esperar la siguiente visita diplomática extranjera para ponerse otra vez la máscara… aunque algunos no se la quitan.       

Lo único bueno: el comportamiento de los sampedranos. No hubo hechos que lamentar, estuvieron a la altura a pesar de la incomodidad por los congestionamientos viales, y dieron calor humano a una deslucida asamblea… aunque se diga que fue histórica.

Visión periférica

Martes
Mar 17,2009

Resulta cómico, en principio, y preocupante, a segunda vista, cómo desviamos la mirada de lo primordial. Hace poco, algunos economistas le pidian al presidente Zelaya que se concentrara en lo indispensable para el país en este momento -la generación de empleo y las dificultades económicas- y que dejara de lado temas sin importancia.

Ello se ve reflejado en el viaje del Zelaya a Cuba para participar junto con tres Premios Nobel de Economía en un debate sobre la situación mundial.

Esa intervención -a pesar de nuevamente servir al mandatario para arengar contra el capitalismo- debio servir para mucho más que la simple alabanza del Fidel hacia la inteligencia del hondureño. Sin emabrgo, resulta increible que el principal punto de esa salida sea si hubo o no encuentro con Fidel Castro, o si hubo foto o no.

Está bien que Zelaya vea en Fidel una figura mundial y que el caribeño califique como inteligente cualquier discurso contra el modelo impulsado por Estados Unidos -esa ha sido su razón de ser por más de 50 años- pero hacer de la probabilidad del encuentro un tema para los hondureños no es justo.

Apuesto que a buena parte de los hondureños les preocupó más la visita del FMI, las dos apariciones del mandatario diciendo que no se necesita al organismo y los pronósticos de calamidad que nos dejaron a algunos preguntándonos ¿por qué Honduras y no otros? ¿qué estamos haciendo mal? ¿cómo nos salvamos?

Lo del encuentro con Fidel está bien para las revistas de farándula -que de todas maneras ya tenían la foto del cubano con el presidente Leonel Fernández-, pero estaría mejor ver una foto del presidente Zelaya sentado con su gabinete, con los líderes empresariales y los representantes civiles diseñando un plan de país ante la crisis.

Bueno, creo que eso es lo que todos queremos desde el inicio del Gobierno, que se nos diga para dónde vamos y qué podemos hacer para que Honduras -sin el FMI o con él- puedan salir sin tantas heridas de esta guerra a la que nos estamos enfrentando con cortauñas por falta de una visión amplia, periférica.

Domingo
Mar 8,2009

Sábado por la tarde, hace dos semanas en un conocido centro comercial de la ciudad. ¿Segura que su empresa puede instalar el servicio de Internet y cable en mi casa? “Sí, claro, a más tardar el martes estará instalado. Somos la empresa con la mayor cobertura de la ciudad. Lo llamaremos antes de ir a su casa para que usted esté ahí”.

Tras dar mi teléfono y pagar los casi 1,400 lempiras por el servicio, estuve pendiente de la dichosa llamada, que había sugerido que me hicieran al mediodía del lunes o martes siguientes porque vivo solo y esperaba dedicar mi hora de almuerzo a la instalación.
La llamada, que me habían jurado hacer sin falta, llegó pero a las nueve de la mañana del lunes siguiente, precisamente en medio de una clase universitaria.
“Bueno, no lo podemos esperar, pero no se preocupe, regresaremos más tarde. Lo llamaremos antes de venir”.
Desde entonces estoy esperando la llamada. Hoy pienso que debería cobrarle a la empresa de cable -en la que me habían ofrecido hasta el alma- las llamadas que me tocó hacer para saber qué pasaba con mi instalación.
“La cuadrilla que fue dijo que no hay instalación cerca de su casa, por lo que un supervisor tendrá que ir para saber si le podemos instalar el servicio o no. él irá mañana”, me dijeron el martes por la tarde.
¿Necesitan que esté allí?
“Lo llamaremos en caso de que se necesite. Esté pendiente”. Tan pendiente estuve, que todos los días fui a mi casa al mediodía para estar justo en el momento en que llegara el supervisor. Quería conversar con él y buscar la solución de mi problema. Sin embargo, el celular no sonó. Hoy creo que debería cobrar por los taxis que tuve que pagar para ir de mi trabajo a la casa y viceversa a mediodía para esperar nada.
El supervisor tampoco llamó nunca y la empresa menos. Por eso llamé el miércoles, el jueves y el viernes. “Mañana lo atenderán”, era la respuesta automática que recibí de los jóvenes de atención al cliente, que contestaban varios minutos después de estar escuchando una cancioncita casi desesperante en el PBX.
El fin de semana preferí olvidar que desde el martes anterior debía tener cable como Ruth, la vendedora, me lo había jurado.
Segunda semana tras la compra. El lunes volví a llamar.  “Lo que pasa es que el supervisor fue a su casa y se dio cuenta de que no se puede instalar su servicio. Su dinero será devuelto, pero eso tomará dos semanas por los menos”.
¿Cómo?
“La devolución del dinero no se hace de inmediato. Lo llamaremos cuando esté listo”. Ésa es otra llamada que sigo esperando. Han pasado dos semanas desde ese anuncio, y este viernes regresé a las oficinas de la empresa y la respuesta fue la esperada.
“El proceso tarda otras dos semanas. Está en trámite; lo llamaremos. Me confirma su teléfono”. ¿Y para qué? Siempre he tenido que llamar e insistir yo. A ustedes no les importa lo mínimo. Debo confesar que deseaba insultar al joven que me atendía y que se deshacía de mi problema con un “buenas tardes, que le vaya bien”.
Sin embargo, me contuve y preferí salir de la tienda, meditar en mi caso, conversar con algunos amigos y finalmente escribir este artículo como prueba de lo que las empresas no deben hacer si quieren sobrevivir a la crisis.


Los pecados

Desde mi punto de vista de consumidor hondureño que ha sido calificado por organismos internacionales como uno de los más desprotegidos al exigir sus derechos, las empresas no deben prometer lo que no tienen. ¿Cómo es posible que vendan servicios que no pueden instalar?
Además, ¿por qué prometen la atención que no son capaces o no están acostumbrados a dar? ¿Nosotros lo llamaremos? ¡Ja, seguro!
¿Y qué decir del servicio al cliente? Teléfonos de atención ocupados casi todo el día, operarios que no contestan y, cuando lo hacen, se les nota el desdén por el problema de quien llama.
¿Y por qué cobran, no cumplen y luego no devuelven? Sin duda, los 1,400 lempiras hubieran servido para otras cosas. ¿Procedimientos? Sí, seguro que las empresas los tienen y que son saludables desde el punto de vista contable ¿pero tan lentos?
En fin… sin duda puedo esperar, pero otros no. De lo que sí estoy seguro es que no volveré a asistir a esa empresa o a sugerirla a otros amigos.

¡Hola mundo!

Lunes
Dic 1,2008

Empiezo este blog en un momento que considero mucho más que propicio no sólo por cumplir una década viviendo en este país o por invitación de la directora de LA PRENSA, sino también porque en el ambiente hay un sinnúmero de características especiales de las cuales hablar.

El nada sencillo y concluyente gobierno del presidente José Manuel Zelaya, la crisis económica mundial, la necesidad empresarial de buscar nuevos mercados y la necesidad especial de los hondureños por un cambio en el país. Esos ”condimentos” son los de la realidad que digerimos todos los días y seguramente serán los de este blog.

¿Por dónde empezar? Tal vez por el mismo tema que fundamenta este espacio: el intercambio de ideas. Ese sencillo cimiento que parece no ser tomado en cuenta en nuestra realidad. Como dice Carmen Aristegui en CNN -y atreviéndome a adaptar la frase para Honduras- necesitamos ”platicarnos todos y de todo”.

¿Por qué? Para evaluar en dónde estamos y para dónde vamos. ¿En dónde nos deja José Manuel Zelaya si es que los rumores sobre su posible continuismo no son ciertos? ¿En dónde estamos ante la crisis que nos pinta un panorama muy oscuro  y que nos invita a luchar ccon inteligencia, con eficiencia y con creatividad? ¿Para dónde vamos y qué es lo que queremos todos del mañana?

El intercambio de ideas es hoy cada vez más necesario, y si no pregúntenle al presidente Barack Obama y a sus equipos de trabajo que le bsucan solución a un mundo en recesión… que ejemplo de permisividad intelectual.  En fin, este blog es para eso, para generar ideas, para escribir y leer con el objetivo de cuestionar nuestras acciones como personas o como país. ¡Así que bienvenidos!

Germán Alberto Briceño Cañón

Editor de las secciones Negocios e Internacional de Diario La Prensa, periódico en el que trabaja desde hace siete años y en el que ha realizado investigaciones en diversas áreas. Es estudiante de periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula, Unah-Vs.

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